🚢 La crónica de Harold Bride, telegrafista del Titanic
Viernes, 19 de abril de 1912
Me incorporé al Titanic en Belfast. Nací en Nunhead, Londres, hace veintidós años, y el pasado mes de julio pasé a formar parte del personal de radio. Antes había trabajado en el Haverford y en el Lusitania, después me pasaron al Titanic, en Belfast. No tenía mucho que hacer en el Titanic, salvo relevar a Phillips, el operador principal, desde la media noche hasta algún momento de la mañana, cuando se despertaba. La cabina del equipo de radio sin cables tenía tres habitaciones: una para dormir, en otra estaban los generadores y la otra era la sala de radio. Me desvestí y me acosté para dormir. Más tarde me desperté y escuché a Phillips que telegrafiaba a Cape Race. Interpreté lo que escribía. Eran asuntos de rutina. Recordé que él estaba muy cansado y me levanté sin vestirme, y fui a relevarlo. Ni siquiera sentí el impacto. Apenas si me daba cuenta de lo que pasaba hasta que el capitán vino a vernos. No hubo sacudida alguna.
La señal de socorro CQD
Estaba de pie al lado de Phillips, diciéndole que se fuera a dormir, cuando el capitán se asomó en la cabina: “Chocamos contra un iceberg –-dijo el capitán–. Ya mandé hacer una inspección para saber qué pasó. Prepárense para pedir ayuda, pero esperen a que yo les avise.” El capitán se fue y regresó unos diez minutos después. Afuera se escuchaba un gran alboroto, pero nada que indicara problemas. El aparato sin cables funcionaba a la perfección. “Pidan ayuda”, ordenó el capitán, asomándose apenas por la puerta. “¿Qué mensaje mando?”, preguntó Phillips. “La llamada internacional reglamentaria de socorro, nada más”, respondió el capitán, y se fue. Phillips comenzó a digitar CQD. Lo hacía con rapidez y bromeábamos mientras lo hacía. Tomábamos la catástrofe a la ligera. Bromeamos mientras mandábamos las señales durante unos cinco minutos. Entonces regresó el capitán “¿Qué mensaje están mandando?”, preguntó. “CQD”, respondió Phillips.
Bromas sobre el impacto
El humor de la situación me incitó e hice un comentario que nos hizo reír a todos, incluido el capitán. “Manda un sos –sugerí–, es la nueva llamada y podría ser tu última ocasión de mandarla.” Phillips, riendo, cambió la señal a sos. El capitán nos dijo que el golpe había sido en la parte central del barco, hacia la popa. Tardaron diez minutos, me dijo Phillips, en darse cuenta de la presencia del iceberg, pero la leve sacudida fue la única señal del impacto. Creíamos estar a una buena distancia. En los minutos siguientes bromeamos mucho. Nos comunicamos primero con el vapor Frankfurt, le notificamos nuestra posición y dijimos que habíamos chocado contra un iceberg, que necesitábamos ayuda. El telegrafista del Frankfurt fue a avisar a su capitán. Regresó y le dijimos que estábamos hundiéndonos por la proa y que se percibía una clara inclinación hacia adelante. El Carpathia respondió a nuestra señal, le dijimos nuestra posición y que nos hundíamos por la proa. El operador fue a decírselo a su capitán, volvió después de cinco minutos y nos dijo que el Carpathia se desviaría para acudir a nuestro rescate.
La situación en cubierta
El capitán ya se había ido y Phillips me dijo que fuera a decirle que el Carpathia había respondido. Lo hice, atravesé entre una multitud de personas para llegar a su cabina. En las cubiertas había una gran confusión de hombres y mujeres. Al regresar, escuché que Phillips daba más indicaciones al Carpathia. Me dijo que me vistiera, se me había olvidado que no estaba vestido. Fui a mi cabina y me vestí. Le llevé un abrigo a Phillips y, como hacía mucho frío, se lo coloqué encima mientras trabajaba. Me enviaba constantemente a llevar mensajes al capitán, sólo para decirle que el Carpathia venía hacia nosotros e informarle de su velocidad.
Telegrafista heroico
Al regresar de transmitir uno de estos mensajes vi que estaban subiendo mujeres y niños en los botes de salvamento y que la inclinación hacia adelante aumentaba. Phillips me dijo que la comunicación sin cables se debilitaba. El capitán vino y nos dijo que las salas de máquinas estaban comenzando a inundarse y que los generadores dejarían de funcionar. Avisamos al Carpathia. Salí de nuevo a cubierta a echar un vistazo. El agua estaba llegando a la cubierta. Había una gran confusión y no sé cómo podía trabajar el pobre de Phillips a pesar de todo. Era un hombre valiente. Aprendí a estimarlo esa noche y de pronto sentí por él un gran respeto al verlo desempeñar su trabajo mientras todos los demás corrían desesperados. Nunca olvidaré el trabajo de Phillips durante los últimos terribles quince minutos. Se mantuvo en su puesto mandando mensajes. Se quedó ahí unos diez minutos, o tal vez quince, después que el capitán lo hubiera liberado. El agua comenzaba a entrar a nuestra cabina. Llegaba música desde la popa, la banda del barco tocaba una pieza de ragtime,Autumn. Phillips corrió hacia la popa y fue la última vez que lo vi vivo. Fui hacia donde había visto el bote plegable en la cubierta del barco y, para mi sorpresa, ahí estaba todavía, y unos hombres trataban de echarlo al mar. Creo que entre ellos no había ningún marinero, porque no lograban descolgarlo. Me acerqué y les estaba echando una mano cuando una gran ola se abatió sobre la cubierta. Esa ola se llevó el bote, yo estaba agarrado de un escálamo y el agua me arrastró también. Cuando me di cuenta, estaba en el bote. Sí, estaba en el bote pero debajo porque se había volcado. Recuerdo que me di cuenta de que estaba empapado y necesitaba respirar, fuera lo que fuera, porque estaba debajo del agua. Supe que tenía que luchar y lo hice. ¿Cómo salí de abajo del bote? No lo sé, pero por fin pude aspirar una bocanada de aire. Había hombres a mi alrededor, cientos de hombres. El mar estaba lleno de ellos, todos con sus chalecos salvavidas.
Último vistazo del Titanic
Pensé que tenía que alejarme del buque. Era un espectáculo extraordinario. Arrojaba humo y chispas por las chimeneas. Debió producirse una explosión, pero no la escuché. Sólo se veía un gran chorro de chispas. El buque empinaba lentamente la nariz, como un pato al sumergirse. Mi único pensamiento era alejarme de la succión. La banda seguía tocando, imagino que todos los músicos se ahogaron. Son unos héroes. Seguían tocando Autumn. Entonces me puse a nadar con todas mis fuerzas. Creo que debí estar a unos cuarenta y cinco metros de distancia cuando el Titanic, de nariz, con la popa casi vertical, comenzó a hundirse lentamente. Cuando por fin las olas cubrieron su timón no se sintió la succión. Debió seguir hundiéndose suavemente. Al cabo de un rato sentí que me hundía. Hacía mucho frío. Vi un bote cerca de mí e hice un gran esfuerzo para aproximarme. Fue muy difícil y estaba solo, cuando una mano desde el boté tiró de mí y me subió a bordo. Era el mismo bote plegable y las mismas personas estaban en él. Apenas si había sitio para mí en un extremo. Me tiré ahí sin importarme nada. Alguien se sentó en mis piernas, presionándolas contra las tablas y lastimándome. No me atrevía a decirle a ese hombre que se quitara. El espectáculo era terrible, hombres nadando y ahogándose por todas partes. A lo lejos vi unas luces y supe que era un vapor que venía a socorrernos. No me importaba lo que pasara. Me quedé ahí tirado jadeando, sintiendo el dolor en los pies. Todavía lo siento. Por fin llegó el Carpathia y subieron a la gente con una escalera de soga. Nuestro bote se aproximó y nos sacaron a todos, uno por uno. Había un hombre muerto. Lo pasé y llegué a la escalera, aunque me dolían terriblemente los pies. El muerto era Phillips. Murió de frío en la balsa. Dio todo de sí antes del naufragio. Se quedó en su lugar hasta que pasó la crisis y luego se desplomó. Pero en esos momentos apenas si me di cuenta. No pensaba en nada. Traté de subir por la escalera de cuerda. Los pies me dolían atrozmente, pero subí y sentí unas manos que se extendían hacia mí. Lo siguiente que recuerdo es a una mujer que se inclinaba sobre mí en una cabina, me acariciaba el cabello y me frotaba la cara. Sentí que había alguien a mis pies y percibí el calor del licor. Alguien me cogió bajo los brazos y me llevaron a la enfermería. Amanecía. Creo que me quedé en la enfermería casi hasta la noche, cuando me dijeron que el equipo sin cables del Carpathia estaba funcionando “raro” y me pidieron que les echara una mano. Después de eso no volví a salir de la sala de radio, de modo que no sé qué les pasó a los demás pasajeros.
Harold Bride, como telegrafista superviviente del Titanic, fue uno de los testigos principales en las investigaciones sobre el desastre. La prensa intentó cuestionar su actuación resentida porque no había atendido sus preguntas mientras estaba en el Carpathia. Harold dijo que su prioridad siempre habían sido los supervivientes y no la prensa. Finalmente, fue considerado uno de los héroes del Titanic. Sólo durante la Primera Guerra Mundial volvió a embarcarse para trabajar como telegrafista. Cuando acabó la guerra se retiró con su esposa e hijos a Escocia donde trabajó como vendedor, aunque mantuvo una emisora de radio-aficionado en su hogar hasta su muerte en 1956.
EQUIPOS Y ANTENA:

El día 2 de Abril de 1912 se sube a bordo la emisora Marconi, que consistía en un doble transmisor y un doble receptor, todo instalado como un equipo único.- El transmisor principal era una estación de telegrafía a rotor multichispas, capaz de entregar hasta 5 kilovatios en antena. El segundo transmisor era para ser utilizado en emergencias, funcionaba con baterías de acumuladores y empleaba un inductor de 25 centímetros de diámetro, pudiendo rendir 1.5 kilovatios.-

El receptor principal era un moderno modelo Marconi a detección magnética y escucha por auriculares.-El receptor de reserva era un modelo algo más antiguo, con detección por cohesor tipo “Branly” y registro en cinta de papel.-
El sistema de antena fue diseñado por Marconi: se trataba de una antena polarizada verticalmente en “T” de ¼ de onda con carga superior, donde resonaba en 700 khz (Frecuencia para contactos barco-barco).-
La misma, mediante un acoplador inductivo, podría trabajar en 500 khz., que era la frecuencia empleada para los contactos barco-tierra y emisión de mensajes emergencia CQD/SOS, adoptada desde 1908.-
El cable bajante de la antena no se conectó al centro del tramo horizontal de la misma sino a 1/3 de su longitud, por lo que dicha antena funcionaba también como una “Windom”.-La parte horizontal estaba formada por cuatro hilos paralelos de 120 metros de largo cada uno y la bajante era prácticamente vertical, de unos 40 metros, cayendo casi encima del cuarto de radio.-
EL INDICATIVO OFICIAL:
La emisora de radio del buque Titanic recibió en Enero de 1912 el indicativo oficial de MCU, pero poco después se comprobó que MCU era un indicativo ya asignado al buque Yale de Estados Unidos, por lo que fue cambiado a MGY.-Los indicativos entonces comenzaban por la letra de la emisora de radio que se montaría a bordo: M = MARCONI ( T = Telefunken).-La segunda letra era para el país del barco: G = Inglaterra ; F = Francia , etc.-
LOS MENSAJES TELEGRAFICOS DE SOCORRO:
El Titanic lanzó su CQD y posteriormente su SOS en Morse Continental Internacional, es decir: CQD = -.-.–.–.. y SOS = …—… (De MGY = -… .– –. -.–)
En 1903 los italianos recomiendan que se use como señal de peligro un SSSDDD (en Morse, desde luego, ya que aún no existe la fonía).-El tema se discute y al no ponerse de acuerdo, se decide dejarlo para 1906.-Visto ello, en 1904 Marconi propone que sus estaciones utilicen el CQD como señal de desastre.-Se trata de un CQ, es decir una llamada general, que se había venido imponiendo entre los telegrafistas y radioaficionados (Marconi lo era), seguido de la D = Danger (peligro).-
En 1908 se adopta oficialmente el SOS, aunque los telegrafistas instintivamente siguen utilizando el CQD; así lo hicieron en sus primeros llamados los propios Phillips y Bride, del Titanic, hasta que el Capitán Smith le sugiere a Phillips: “Envíe un SOS, que es la nueva señal y quizá sea su última oportunidad de utilizarlo”.-
El propio Marconi, en el Anuario de Telegrafía y Telefonía Inalámbrica de 1918 reconoce que el SOS se decidió por su clara nitidez para cualquiera que lo escuchara : SOS = …—…
El primer SOS registrado se emitió en 1908 y lo hizo el vapor americano Minnehaha, que se dirigía de New York a Londres y embarrancó en costas inglesas, en medio de una densa niebla.-La frecuencia utilizada de dicho SOS eran los 500 kilociclos, pero los Estados Unidos no oficializaron dicho SOS ni la frecuencia mencionada, hasta después del desastre del Titanic.-Cuando finalmente se impuso la fonía, el SOS pasó a decirse MAYDAY, adoptándose la frecuencia de socorro para llamadas de 2.182 Khz.-
LOS MENSAJES ANTES DEL ACCIDENTE:
El día 2 por la mañana, el Titanic, desde Belfast, se hace a la mar para hacer sus pruebas de navegación.- Los telegrafistas Phillips y Bride se dedican a dejar instalada la estación de radio en la denominada “Sala Marconi sin Hilos” y por la tarde se hacen contactos locales, a baja potencia, para iniciar los ajustes de antena, equipos transmisores y receptores. De esta forma, enlazaron con los puertos cercanos de Malinhead Radio MH, en la costa norte de Irlanda (montada por Marconi en 1902 para dar cobertura a las líneas marítimas del Atlántico Norte) y la de Liverpool LV, hoy llamada “Seaforth”.-
Las pruebas realizadas son ampliamente satisfactorias y el día 3 por la mañana se hace una prueba a plena potencia “V V V CQ de MGY” (Transmisión de prueba, llamada general del buque Titanic).-
A esta primera llamada responde la estación costera radiotelegráfica de Tenerife; la distancia alcanzada era de 2000 millas náuticas (unos 3700 Km..). Se hizo otra llamada y contestó Port Said (3000 millas, unos 5500 Km. Eso confirmó a los radio-operadores que la estación está a punto y pueden comenzar la travesía la travesía del Atlántico, puesto que podrán estar comunicados con radios costeras a uno ú otro lado del mismo.-
En el transcurso del viaje, habían sido recibidos varios mensajes alertando sobre la presencia de icebergs, enviadas por otros buques, que fueron entregadas al puesto de mando del Capitán Smith o al primer oficial, William Mc. Master Murdoch.-Al atardecer del 14 de abril de 1912, Phillips estaba muy ocupado enviando mensajes personales de los pasajeros hacia Cape Race, Newfoudland, que se habían acumulado desde el día 12, cuando ocurrió una importante avería en el transmisor principal.- Poco después de la hora 09.30 PM de esa noche, Phillips recibe un alerta por parte del barco a vapor Mesaba, que le avisaba acerca de icebergs en la ruta del Titanic, pero Phillips ignoró los mensajes de esta nave y continuó enviando mensajes. El operador del Mesaba esperó una llamada de confirmación, cosa que no ocurrió. Desde luego que dicha alerta tenía suma importancia, pero por razones no del todo aclaradas, el contenido no fue entregado al puente de mando. También se debe destacar que, a pesar de los avisos anteriores, el comandante Smith no juzgó necesario reducir la velocidad de crucero en horas nocturnas, ni desviar el rumbo algo más al sur.-
A la hora 11.00 de la noche, Phillips vuelve a ser interrumpido por otra nave, esta vez el Californian; su único operador, Cyril Evans, había reportado al telegrafista del Frankfurt, en tono coloquial: “Te digo, viejo, que estamos detenidos y rodeados de hielo”. La distancia era corta y la fuerza de las señales ensordeció a Phillips; las emisoras tenían en aquella época una enorme anchura de banda y provocaban interferencias en todas las frecuencias adyacentes . Por ello, Phillips, enfadado, les dice a ambos :”Corten, corten, estoy ocupado trabajando con Cabo Race, suban de frecuencia” (se refería a que usaran la frecuencia de 700 Khz. en vez de 500 Khz.).-Evans, del California, apagó el equipo y se retiró a descansar.-
Sin embargo el operador del Frankfurt siguió interrogando en la misma frecuencia y creando dificultades en la recepción, ya que era un telegrafista novato y torpe, según comentó el sobreviviente Bride en los interrogatorios a que fue sometido luego del accidente. Tal es así que, media hora después del choque con el iceberg y pese a los mensajes continuos de CQD y SOS dando cuenta de lo ocurrido, La posición del barco y la urgencia del auxilio, desde el Frankfurt siguen repitiendo “¿Qué les pasa?”.-Justificadamente enfadado desde el Titanic, Phillips transmite:” Es usted un idiota, manténgase a la escucha, pero no intervenga”.-
A las 11.40 de la noche del 14 de Abril de 1912, el Titanic choca contra un iceberg y comienza a hundirse. Momentos antes, Bride se preparaba para relevar a Phillips, cuando el Capitán Smith entra a la sala de comunicaciones y le solicita a Phillips que envíe un CQD, alerta de ayuda, a todos los barcos posibles; minutos después de medianoche, Smith vuelva al cuarto y les repite que continúen irradiando mensajes de ayuda, sin olvidar detallar la posición del barco y sugiriendo que empleen la nueva señal SOS.-
Luego de ausentarse unos minutos para constatar por sí mismo la situación, Phillips regresa al cuarto de radio e informa a Bride que la parte de proa de nave se está inundando con rapidez; Bride comienza a conseguir ropa de abrigo y salvavidas para ambos, mientras Phillips regresaba al telégrafo para seguir enviando llamadas de socorro, antes de que se interrumpiera la energía eléctrica.-
Se presenta un oficial, comunicando a ambos que el capitán Smith les indicaba que ya habían cumplido con su deber, que dejaran sus puestos e intentaran salvarse.-Sin embargo Phillips se negaba a abandonar la estación y continuaba operando. Mientras el cuarto radial comenzaba a llenarse de agua, algún miembro de la tripulación le sustrajo el salvavidas a Phillips. Ambos deciden ahora procurar salvarse: Bride se dirige hacia la parte delantera de la nave y Phillips a popa. Este último subiría a un bote salvavidas, pero éste volcaría y él caería a las heladas aguas del Atlántico, no logrando sobrevivir. Bride, en otro bote, fue rescatado por el “Carpathia”.-
EL NAVIO DESCONOCIDO:
Mientras el Titanic comienza a hundirse, tripulantes y pasajeros esperan un milagro y ese milagro parece fundado. Un buque estará ahí en tres cuartos de hora: se tienden los brazos hacia unas luces que brillan a ocho o diez millas. Y no es una de las visiones habituales en las catástrofes; en la pasarela, el comandante Smith y sus oficiales, con los gemelos, ven los fuegos del navío salvador, hacia el que parten las bengalas luminosas.-
Pero el desconocido sigue sordo y mudo. ¿Por lo menos avanza hacia el buque accidentado?. No, los fuegos brillan en el mismo lugar. Sugerían un milagro pero se convierten en pesadilla para los sobrevivientes, porque ya hay tiempo de más nada.-
El Titanic se parte en dos, las chimeneas caen, la proa se dobla sobre el agua y desaparece, luego la popa.-Es la hora 2.30.-
Un poco antes del hundimiento, las luces desconocidas se habían debilitado y luego apagado.-
Siendo la hora 5.00 un reflector agujerea la noche: es un gran buque de alta chimenea y cuatro mástiles: el Carpathia, quien recoge algo más de 700 sobrevivientes y se aleja.-Unas horas más tarde, un segundo barco se detiene en medio de los restos, témpanos, botes volcados, cadáveres. Y ese barco, el Californian, que llega demasiado tarde, es el símbolo del azar y sus errores. ¿Por qué?. Porque el Californian hubiera podido salvar centenares de vidas, ya que no estaba a más que a 20 millas del naufragio. Pero su radiotelegrafista había dejado de sintonizar la frecuencia de socorro media horas antes del choque con el iceberg; además su teniente primero de guardia había confundido el halo, en el lejano horizonte, de las bengalas de alarma, con las luces de un buque demasiado distante.-
¿Era entonces el Californian ese desconocido del que los pasajeros del Titanic habían visto brillar las luces?. No, si verdaderamente se encontraba a vente millas del trasatlántico agonizante. Con todo, el comandante del Californian, Stanley Lord, quizá mentía para encubrir su responsabilidad.-
EL JUICIO:
Algunas semanas después, se instala la comisión investigadora. Pasajeros de rostros aún marcados por el drama, oficiales serios intentando explicar una catástrofe que los supera, ingenieros con los planos del buque en sus manos… Stanley Lord se disculpa, se apoya en el testimonio de sus hombres y en la carta de ruta del Californian. Ante las acusaciones de omisión de asistencia, insiste en que estaba demasiado lejos para identificar las bengalas de socorro. Siempre el mismo refrán: a falta del comandante del Titanic o de su segundo a bordo, desaparecidos en el accidente, se buscaba un culpable.-Había un barco cerca del Titanic, y se supuso que se trataba del Californian.-
Así lo quería la lógica del razonamiento, la absurda lógica que trataba de resolver el misterio marino.-Lord seguía protestando, dejando de lado las presiones y preguntas insidiosas, repitiendo sus explicaciones.-
El drama se metamorfoseaba en interminables informes y expedientes; jueces y escribientes sucedían a los marinos y el polvo de las audiencias al viento de alta mar. El navío oscuro, el testigo impasible de la agonía del Titanic, obsesionaba a los investigadores, pero parecía un caso de imposible resolución. Finalmente, se promulgaron medidas, entre las cuales figura la presencia obligatoria de telegrafistas las 24 horas del día en los buques de cierto tonelaje.-
Los años pasan, las polémicas se van borrando, el naufragio del Titanic toma poco a poco su dimensión legendaria; a veces un artículo, un libro, una película, terminan de fijar en la Historia el drama del paquebote gigante. En tales ocasiones, partidarios y detractores de Stanley Lord se enfrentan todavía . . .
LA VERDAD, 50 AÑOS MÁS TARDE:
En 1962 se evoca el cincuentenario del naufragio y ese cincuentenario está marcado por dos muertes: la de Stanley Lord primero, a los 84 años de edad. Se asegura que sus últimas palabras fueron: “No pude salvarlos, yo no estaba ahí”. Se dice que hay que desconfiar de esas frases antes de expirar, ya que ayudan solo a los muertos; pero en este caso podía ser la verdad. La segunda muerte es, en Oslo, la de un capitán noruego de nombre Henrik Naess. ¿Quién es ese desconocido, por qué hablar de él, qué relación tiene con el Titanic? Porque justamente ese hombre detentaba la clave del misterio que rodeaba el naufragio del barco, el misterio de la nave desconocida.-
Henrik Naess navegaba desde los 15 años; a los 33 años comandaba un barco cazador de focas, el Samson, que todos los años salía de Alessund para una campaña de pesca en el norte canadiense. En la primavera de 1912 vuelve a Europa con un cargamento de pieles de foca. Después de haber costeado Labrador, Terranova, pone rumbo al este-noreste y en la noche del 14 al 15 de Abril, debe detenerse a causa de los icebergs. Entonces, hacia 12.30 de la noche ve, de repente, como dos grandes estrellas al sur-suroeste. Se asombra porque el cielo está cubierto por la bruma.-
Entonces, intrigado, da la orden a un marinero de subir a la cofa; éste observa largo rato las supuestas estrellas y baja de nuevo, informando que no se trata de estrellas, sino de unas luces, una multitud de luces.-
Naess hurga la sombra con sus gemelos y distingue ahora unas bengalas, varias bengalas.-¿Entonces, bruscamente, da la orden de dirigirse hacia el lugar de donde brotan esas bengalas?. No, al este. Y he aquí por qué: “Pensábamos encontrarnos en aguas territoriales norteamericanas.., y que esas bengalas significaban que habíamos sido vistos por los guardacostas americanos. Si nos agarraban, confesaría Naess, nuestra pesca se nos escapaba por una simple tontería”.-
Como el Samson no tiene radio, Naess ignora que el Titanic se ha hundido; hace escala en Islandia y ahí se entera de la catástrofe. La fecha le llama la atención: fue precisamente en la noche del 14 al 15 de Abril que huyó ante las bengalas de un presunto guardacostas. Verifica en su registro de a bordo la posición del Samson en ese momento: Longitud 50 grados 15″ oeste; latitud 41 grados 52″norte.- ¡estaba a unas pocas millas del Titanic y esas bengalas eran las de los náufragos¡
Entonces Naess se asusta; no tiene que saberse la verdad, que nunca se sepa.-Reúne a sus hombres y les explica la situación. “No hubo ninguna amenaza, dirá luego Naess, simplemente nos pusimos de acuerdo para guardar el secreto.-No había nada de que jactarse, nada de que estar orgulloso”. Como se puede ver, es ésta otra página que se daba vuelta sobre esta historia secreta: el navío desconocido del Titanic era el cazador de focas Samson.-
EPÍLOGO :
La explicación de Henrik Naess es convincente en sus grandes lineamientos, pero supone un nuevo misterio en el corazón del propio misterio: afirma creer que se encontraba en aguas americanas. Ahora bien, está a 300 millas del este de la costa de Terranova. Esta es la primera contradicción. Segunda contradicción: incluso en aguas territoriales de Estados Unidos, no tenía nada que temer de los guardacostas. Entonces ¿Por qué esa fuga, transportaba contrabando, estaba su tripulación implicada en algún asunto turbio o sospechoso?. Sobre la verdadera razón de su extraño comportamiento en el momento del naufragio del Titanic, el viejo capitán, hasta en el umbral de la muerte, guardó silencio.-
Fuente: https://www.letraslibres.com/mexico-espana/la-cronica-harold-bride-telegrafista-del-titanic
https://www.monografias.com/trabajos65/radio-titanic/radio-titanic2.shtml
https://supercurioso.com/harold-bride/






